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Anticapitalismo y autoorganización obrera: claves políticas para enfrentar el deterioro de la salud laboral

La OMS describe la salud mental en función de las bajas productivas, desde una falta para el sistema y desde esa mirada, esboza la “necesidad de cambios en la higiene laboral”. Universidades como la U de Chile – homologando a la OMS – convierten ese 44% de encuesta en “semanas anti-suicidios” y cabe preguntarse ¿Bastan los cambios parciales, las suturas mal anudadas y la represión del síntoma en el ambiente laboral-académico-social para abordar la solución a lo que es un deterioro crónico de la salud mental en Chile y el mundo? ¿Dónde queda ese mundo de lo particular? ¿Dónde el desarrollo de su existencia, de lo trascendental, íntimo y vivenciado? ¿Dónde situamos al individuo en complementariedad con lo social? Y la vida actual de los sujetos, se parece más a eso que Deleuze en su Anti Edipo describía como residuo al lado de la máquina. “No está en el centro, el centro es de la máquina. Sin identidad fija, siempre descentrado, deducido de los estados por los que pasa” [4] El trabajo monótono, sin control y demandante, hace de los trabajadores – así como la escuela y la universidad hace con los estudiantes – parecer que vivimos como simples máquinas ancladas a otras máquinas, que responden a presiones de un mundo laboral y académico, que pareciera siempre externo y ajeno a la necesidad de desarrollo de lo particular y lo social.

Múltiples son los estudios que han relacionado factores de riesgo laboral y psicosocial. En 1984 a través del documento “Factores Psicosociales en el trabajo” de la OIT – Organización Internacional del Trabajo – de Leka y Jain, se desarrolla el cómo “características de la organización del trabajo” influyen en la salud mental de los trabajadores [5]. Sobrecarga y ritmos. Sentidos y métodos. La monotonía y la falta de una experiencia enriquecedora que haga del trabajo un ser-ahí-creativo. Por otro lado, se ha correlacionado cómo el estrés psicosocial laboral incrementa el riesgo cardiovascular [6] y cómo, este estrés crónico, es causa de gran parte de las patologías en salud mental que vemos habitualmente en Atención Primaria de Salud (APS) [7].

Ante la evidencia y la proliferación del estudio cuantitativo, no podemos obviar la relación de estrés laboral – factor psicosocial – patología cardiovascular – riesgo en salud mental. La pregunta – y aquí la reflexión – es ¿Qué hacer? ¿Qué focos estamos dejando de lado en el manejo social de la salud mental de las y los trabajadores? ¿Qué políticas están ausentes o que sistemas económicos son los que promueven el aumento del riesgo?

Pensar un desarrollo de la Salud Mental en Chile se traduce en pensar sobre las Políticas Públicas desarrolladas, ante lo cual R. Aveggio [8] responde: “Asumiremos que en Chile no existe una política pública de salud mental, sino más bien varias políticas públicas que aluden o incorporan temáticas relativas a la salud mental sin que exista entre ellas una articulación racional y programática”, y es que en la tesis de Aveggio se vislumbra algo esclarecedor: no hay política unificada en función de las capas de trabajadores, pero si, políticas públicas en función de la capa de empresarios y sus ganancias. Políticas que se desplazan desde la necesidad social a la necesidad empresarial y la explotación laboral, vuelvo a la pregunta central ¿Qué hacer ante la evidencia científica, cuantitativa y académica del problema?

Sobran los meta-análisis y cuantificadores del problema, ya no es invisible la relación [salud mental / salud laboral], por el contrario, esa invisibilidad se ha vuelto ceguera por parte de un Estado que, hegemonizado por una sociedad política de corte neoliberal, va sosteniendo un sistema de relaciones productivas y reproductivas desfavorables en todos los sentidos para los trabajadores.

Hace unos días atrás conocí un caso emblemático en el movimiento obrero Argentino. En 1973 se realizó la toma del Astillero ASTARSA, industria dedicada a la reparación y construcción de locomotoras, barcos, máquinas industriales y tractores ¿El motivo? “ritmos extenuantes de trabajo, gravísimos accidentes, condiciones insalubres que eran moneda corriente, sumándole a que los trabajadores para aumentar sus ingresos debían hacer horas extras, las que se extendían a 12 horas de trabajo de manera rotativa” y que en palabras de un dirigente sindical de la época – Juan Sosa – era un ambiente “infernal: un gran predio al aire libre, tanto en verano como en invierno, en el que sólo se manipulaba hierro. Al lado del río, un desastre. Por cada barco que se fabricaba morían uno o dos trabajadores, había una cantidad de enfermedades laborales, como la sordera, que no eran reconocidas” [9] ¿Cuál fue la solución? Comisiones de Seguridad e Higiene independientes de la política patronal y sindical. Una política de independencia de las y los trabajadores que veían como a diario, Jefes y los supuestos representantes sindicales, solo mantenían las miserias de las jornadas laborales. Comisión de Seguridad e Higiene que a contra corriente y gracias al apoyo voluntario del Decano de la Facultad de Medicina y la Universidad Tecnológica de la Zona Norte hicieron de este órgano de autorregulación obrera, un factor determinante en la mejora de las condiciones laborales y de salud de los trabajadores de Astilleros, proyecto que se extendió a otros focos industriales.

En contraste, en Chile es alarmante ver hoy que la tasa de sindicalización – para el trimestre 2014 – no excede el 15% [10] (porcentaje concentrado además en el sector público), como también la cifra del Instituto Nacional de Estadística donde se muestra un 8% en desempleo para el primer semestre del 2019 (factor de riesgo independiente asociado a Trastornos del Ánimo [11] [12]) ¿Hablar de organización hoy? Es difícil y pedregoso. Hay desconfianza entre los mismos trabajadores y entre estos últimos y las jefaturas, como también la hay con los organismos sindicales que dicen representar la necesidad de los trabajadores, pero se muestran insuficientes para desarrollar políticas y demandas que velen por la integridad en salud mental.

Vuelvo al ejemplo Astilleros ¿Qué nos ofrece esta puesta en marcha de nodos de regulación y defensa de la salud? ¿Qué expresa este intento de los trabajadores por defender su subjetividad – el cuerpo y a la vez nutrir espacios de colectividad? La unidad diferenciada. Pienso, en la necesidad vital de defender el organismo y responder al medio. Una defensa que no rompe lazos, necesariamente, con ese Otro Social lacaniano, pues en estos centros de organización obrera, se generó lo que considero, una síntesis de lo que Freud postulaba como incompatible, a saber, las pulsiones particulares y pulsiones sociales contrapuestas y antagónicas dentro de las sociedades [13].

Por eso, la propuesta o centro del ensayo concluye en esto: la necesidad de desarrollar políticas en salud mental, desde los trabajadores, quienes han sido y son, la fuerza material productiva – del hacer y ser – que ha moldeado las diferentes sociedades desde sus orígenes. Un desarrollo que aborde tres ejes fundamentales: el sujeto, lo social y los organismos integradores de ambos campos (que en Astilleros se concreta con las comisiones de Higiene y Seguridad) que logró un progreso y mejora potencial en las condiciones laborales.

Una integralidad que estabilice la rivalidad latente ente lo colectivo y lo individual, en donde, la organización mostrada en Astilleros podría ser una– pero no la única – de las experiencias de síntesis entre los intereses contrapuestos. Una mirada desde este enfoque sin embargo choca con el sistema económico actual. Sistema que potencia – a mi parecer y ejemplificado en los índices de calidad social y de vida – una cierta experiencia egodistónica de los individuos en conjunto social. Sujetos a la fuerza y por necesidad, relaciones de provecho y producción en función de la riqueza de unos pocos (como lo evidencian las cifras a nivel nacional e internacional) a costa de la salud física y mental de la mayoría.

No introduzco nuevas cifras a las ya ampliamente estudiadas por la academia, solo intento esbozar un punto de referencia – político y necesariamente anticapitalista – que a mi parecer es necesario para que el deterioro crónico de la salud mental, no interfiera en el desarrollo humano y la potencialidad física, psíquica y social que la OMS sostiene en su definición de salud.

[1] Salud Mental en el Lugar de Trabajo. Organización Mundial de la Salud. Octubre 2017. [Link] https://www.who.int/mental_health/advocacy/en/spanish_final.pdf

[2] Informe Anual Estadística SST 2018 SUSESO. [Link] https://www.suseso.cl/605/articles-578297_recurso_2.pdf

[3] Ana Barrera “Estudio Nacional de Prevalencia de Trastornos de Salud Mental y Hábitos de salud, y su relación con dimensiones de la Adultez Emergente, en Jóvenes Universitarios Chilenos” 2019

[4] Deleuze y Guattari. “El Anti Edipo” Pag.25 Edición: Ecléctica.1972

[5] Leka y Jain. “Factores de riesgo psicosocial en el Trabajo” OIT.1984.

[6] Germán F. Vieco Gómez, M. S.* Raimundo Abello Llanos, Ph. D. “Factores psicosociales de origen laboral, estrés y morbilidad en el mundo” Vol. 31, n.° 2, mayo-agosto 2014.

[7] Rene R. Carlos C. Lucia Q. Rosi P. Laura V. “Protocolo para la determinación del origen de las patologías derivadas del Estrés” Universidad Manuel Beltran. Actualización 2014.

[8] Ricardo Aveggio “Psicoanalisis y políticas públicas de salud mental en chile: universalidad, diversidad y singularidad” Rev Estado. Gobierno. Gestión Pública. N°30 pag 89. 2017.

[9] Lujan Echeverría “A 46 años de la toma de Astillero ASTARSA” 
[Link] https://www.laizquierdadiario.com/A-46-anos-de-la-toma-de-Astilleros-Astarsa

[10] Fundación SOL en Base a datos ENCLA 2014. Fuente: ENE-INE trimestre octubre-diciembre 2014 [Link] http://www.fundacionsol.cl/wp-content/uploads/2018/02/24-01-18-CONFUSAM.pdf

[11] Murphy GC, Athanasou JA. “The effect of unemployment on mental health” Journal Occup Organ Psychol 1999;72: 83-99

[12] Ralph Catalano, Ph.D. “Health, Medical Care, and Economic Crisis” N Engl J Med.Pag: 749-751 2009.

[13] Sigmund Freud “Psychologie des masses – Le moi es le ca. Chratre: I – Autres textes” Vol XVI. Presses Universitates de France.1921-1923.

 

FUENTE: La Izquierda Diario

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