A 3 años de la huelga general, tenemos tareas pendientes para la unidad sindical y del movimiento social

Por Horacio Fuentes González 

Uno de los momentos de mayor importancia en el estallido social y que tuvo enormes consecuencias políticas y sociales fue el llamado a la huelga general levantado por el Comité de Huelga de Unidad Social para el 12 de noviembre de 2019. Fue un momento cúlmine de presión al gobierno de Piñera y la pasmada institucionalidad que hasta ese momento no era capaz de acceder a las demandas ciudadanas expresadas en las calles.

Aquella movilización, que logró paralizar por completo al país, terminó por abrir la puerta al proceso constituyente que se selló a través del acuerdo del 15 de noviembre.

Ahora, más allá del recorrido que significan estos tres años, debemos hacer una profunda reflexión las y los trabajadores, nuestras organizaciones sindicales y de gremios sobre cómo hacer para coordinar nuestros objetivos y cómo alcanzamos la unidad en la tarea de la defensa de las y los trabajadores.

¿Qué nos falta para esa unión de las organizaciones sindicales? ¿Cuáles son los objetivos que nos debemos poner por delante? Son algunas de las preguntas que debemos plantearnos y asumir que ya no podemos responderlas desde la retórica, sino con un llamado a la acción genuina.

En medio de la crisis económica y social, son las y los trabajadores quienes ponen el cuerpo para resistir la asonada de los poderosos que buscan proteger su riqueza a nuestra costa. En plena crisis de las instituciones, debemos hacer un real esfuerzo por cambiar la imagen que afecta a las organizaciones sindicales a lo largo y ancho de nuestro país.

Esto nos lleva a la tarea de superar nuestras pequeñas diferencias y nuestras trincheras para fortalecer el movimiento social a través de la articulación con las organizaciones estudiantiles, de la vivienda digna y el movimiento de pobladores. Es decir, cómo desde el mundo del Trabajo podemos construir un bloque social que sea protagonista del proceso político histórico que vivimos en el país.

Debemos reflexionar sinceramente sobre la incidencia que queremos tener en el contexto político en nuestro país hoy, cómo retomamos un papel preponderante en el debate público y, principalmente, cómo logramos entusiasmar a nuestra gente a ser protagonista de la construcción de la organización de trabajadores.

Establecer las respuestas y tareas debe ser el objetivo al cortísimo plazo, no puede ser que nuevamente –en un posible nuevo proceso constituyente y en los próximos momentos electorales– el mundo social y del trabajo no se encuentre representado. No podemos permitirnos quedar fuera de los espacios de debate legislativo, no podemos abandonar la conexión territorial y el despliegue que deben desarrollar los sindicatos.

Hace tres años nos dimos cuenta de la capacidad movilizadora de la organización de las y los trabajadores a través de sus sindicatos, gremios y la articulación social. Hoy tenemos la oportunidad de retomar la tarea de organizarnos y fortalecernos para los duros tiempos que vienen.

 

Columna publicada en La Voz de los que Sobran

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